miércoles 9 de diciembre de 2009

Castaños del Valle del Genal, Málaga





Entre pueblos blancos, calles empinadas, silencio, murmullo de fuentes.
Entre un cielo azul y una tierra fértil, existe un lugar trabajado por el hombre, un lugar lleno de historia, de gentes sencillas y de gran belleza.
En la Serranía de Ronda, entre montañas, existe un valle surcado por el Genal, un río que baña con primoroso cariño las tierras que surca, y es aquí donde la mano del hombre moldeó la tierra y cultivó castaños, nogales y madroños, olivos, encinas y alcornoques.

Y por extraño que nos pueda parecer hoy en día, el hombre de antaño, paciente y observador, consiguió ensalzar aún más la belleza de estas tierras abruptas y rodeadas de sierras calizas, de vientos fríos y de inviernos blancos.

Y tu viajero, si algunas vez vas por estas tierras en tu peregrinar otoñal, no dejes de visitar el lugar y contemplar en mudo silencio el millar de colores que por valles y laderas se extiende.

Los Castaños del Valle del Genal, en la Serranía de Ronda, Málaga; es un lugar que merece ser visitado en la estación de otoño, cuando el castaño comienza a amarillear y se entremezcla con el verde de los olivos, encinas y madroños.
Los pueblos salpican las altas laderas de las montañas como meros observadores de las tierras que os separan.
Y aunque no recordemos los nombres, Cartajima, Parauta, Igualeja, Júzcar y otros más, si que recordaremos el sonido de nuestras pisadas por entre las hojarasca, el dorado de los castaños, el rojo intenso del madroño maduro, la oscura corteza de los alcornoques.
El bosque en otoño.







Madroños




Intensos colores



Castaños otoñales














Los pueblos salpican el entorno



Alfonbra de hojarasca



La puesta de sol aún guarda misterios



Los últimos rayos encienden las laderas cubiertas de castaños













sábado 28 de noviembre de 2009

Bichejos











viernes 20 de noviembre de 2009

Velada nocturna para ver la lluvia de estrellas


Se iba a producir un acontencimiento estelar entre la noche del día 17 y la madrugada del 18, de este extraño mes de noviembre, se trataba de la lluvia de estrellas conocidas como las leónidas.
Así que se relizó una quedada para ir a contemplar dicha lluvía de partículas de un cometa que al entrar en contacto con la atmósfera terrestre dejan una hermosa estela a modo de estrella fugaz.

Pero, he aquí para desgracia de unos cuantos malagueños, que el cielo aparece cubierto por una capa neblinosa que impide ver cualquier cosa que suceda en los estratos altos de la atmósfera.
No por ello nuestro gozo teminó en un pozo. Sin dudarlo por un momento, todos los reunidos en el lugar acudieron con una ingente cantidad de comida.

Sopas calentitas, buenos vinos, tortillones de patatas, empanadas de todos lo sabores, cuscus vegetariano, gambones, rabo de toro, lomo encebollado, ensaldas varias, chacinería iberica y de postre surtido de galletas, te o café.



La sopita caliente venía muy bien, por la noche en la montaña hace bastante frío









Mirabamos al cielo de vez en cuando, pero era mejor dirigir la mirada hacia la mesa de los majares.







sábado 14 de noviembre de 2009

La isla de Tenerife (del 1 al 8 de noviembre-2009)



El Drago Milenario de Icod de los Vinos.

Icod de los Vinos es una población perteneciente a la isla de Tenerife. Es un lugar pintoresco, lleno de rincones apacibles, un paisaje circundante lleno de maravillas: se divisa perfectamente el volcán Teide, esta rodeado por una masa forestal y llega hasta la costa rocosa y de piedra volcánica.
No solo sobresale esta población por su diversidad paisajística, historia y excepcionales vinos. Sino que llama poderosamente la atención del visitante, la imponente figura de un extraño árbol, gigantesco y de aspecto primitivo.
Es el Drago Milenario.

Realmente no es un árbol, pertenece a la familia de las liláceas, estas plantas tienen en común una raíz bulbosa, parecida al ajo o la cebolla. Tampoco es milenario, los expertos han llegado a la conclusión de que tiene unos 800 años de antigüedad.
Pero, es excepcional y magnífico. Como sucede con todo abuelo árbol, cuando te encuentras a sus pies, te embarga esa sensación de pequeñez e insignificancia.

El Drago sobrecoge por su altura de unos 20 mts y el perímetro de la base de unos 10 mts.
La extensión de su copa se ve cubierta por una multitud de crestas erizadas, un sinfín de ramas que salen del tronco cilíndrico y cuyas raíces han ido levantándolo y dándole altitud.
En el interior del tronco hueco, tiempo atrás, un pastor hizo su hogar y más cercano a nuestros días, alguien intentó prenderle fuego, pero gracias a una intervención rápida no sufrió grandes daños.

Este drago, al igual que todos los de su especie, tiene propiedades medicinales y ya en la antigüedad se conocían sus dones curativos, la llamada “sangre de drago”. Muy utilizada por los nativos de estas islas, los guanches, y al parecer, Aristóteles y Carlomagno hicieron uso de la sangre de drago.
El Drago de Icod de los Vinos está considerado Monumento Nacional desde 1917.











martes 27 de octubre de 2009

Ascenso al Pico Lucero



Cada rincón de nuestra geografía tiene su leyenda, su trocito de historia, hasta las cumbres, por muy altas que sean, por muy complejas que nos puedan parecer sus aristas y peligrosas sus laderas, son parte de la historia de nuestros pueblos.

El pico Lucero tiene su cumbre a una altitud de 1.771 mts y su ascenso por un senderillos pedregoso y zigzagueante no invita precisamente a ser visitado. Sin embargo, allá arriba fue construida una caseta de la Guardia Civil en tiempos de los maquis. Era un puesto de control y vigilancia, ya que según cuentan, los maquis (insurrectos de la Guerra Civil española) tenían su base en otro cerro cercano, el Cisne. Y desde esta atalaya, la Guardia Civil vigilaba sus movimientos y avisaba con señales de espejos al puesto de control de Nerja.

En nuestros días puede verse una pared y algo más de aquel puesto de control, aún aguantando los envites del tiempo en su vigilancia solitaria.

Para los montañeros y senderistas malagueños, subir el pico Lucero es un ascenso clásico, algo fatigoso, pero que recompensa con unas magníficas vistas de toda la cadena montañosa de Sierra Tejeda, Almijara y Alhama, frontera natural que divide la provincia de Málaga y Granada.
Si el día es luminoso y está despejado se divisa toda la Costa del Sol, Gibraltar y la costa africana.
Sierra Nevada, el pantano de los Bermejales y todo aquello que alcanza la vista.

Si se desea hacer esta ruta desde la provincia de Málaga se puede ir desde Cómpeta, ascendiendo por un sendero bastante largo hasta Pto. Blanquillo, o desde Canillas de Albaida.
Desde Canillas se toma la dirección al Área Recreativa del al Fábrica de la Luz, pero tomamos el carril que sigue a la derecha, este lleva al Pto. Blanquillo.
Este carril es muy largo, unos 12 kms y no se encuentra en muy buenas condiciones para coches turismo.
Una vez en Pto Blanquillo se toma una senda que asciende por la izquierda, un desnivel algo fuerte, este sendero vuelve a descender y nos lleva hasta una cantera. Allí seguiremos por otro carril a la derecha hasta encontrar la señalización para comenzar la subida al Lucero. Siguiendo el sendero en ascenso llegamos hasta la propia base del Lucero, una especie de collado llamado el Coladero de los Mosquitos y desde allí comienza la última subida, algo penosa pero con unas vistas soberbias.

Decir que este pico pertenece a la provincia de Granada, pero es tan visitado por los montañeros malagueños, que con el permiso de los granaínos nos lo hemos agenciado. Es tal la pasión que sentimos por estas montañas que las sentimos nuestras.




El pico Lucero al fondo y este es el sendero que serpentea hasta su cumbre

Un alto en el ascenso, al fondo el collado conocido como Coladero de los Mosquitos


Desde la cumbre se divisa toda la costa



Al fondo la Maroma 2.062 mts





Un gran tajo separa las cumbres cercanas




Restos de la caseta de la Guardia Civil en la misma cumbre






La mayoría del grupo hizo cumbre